En el caso de la anunciada alianza política, Yucatán, como en muchas otras circunstancias, es un país aparte. A nivel nacional y en muchos estados, serán los políticos quienes se alineen al PAN, PRD y MC para convertirse en candidato de este frente. En Yucatán, en cambio, serán los partidos los que se alinearán a una persona.

Y esa persona es Mauricio Vila, como se ha demostrado en los últimos días. El alcalde de Mérida, si no fuera político, sería el mejor candidato ciudadano que se pudiera elegir, ya que en su persona convergen las características que añoran los desencantados de la democracia.

A diferencia de los políticos de carrera, Vila tiene dos maestrías y ha destacado en la iniciativa privada. Se maneja como pez en el agua en foros universitarios, aunque también en reuniones con estibadores y tianguistas. Su perfil es dinámico, y se adapta a las circunstancias; una empatía poco vista en los políticos mexicanos, que a golpe de arengas y de abstractos prometen lo que nunca cumplirán. Vila no es así. Más que saliva, se enfoca en los resultados. En su veta empresarial sabe que éstos son los que de verdad importan, los que aseguran el futuro. Y así lo demostró en su más reciente informe de resultados, donde apabulló con un tsunami de logros. A nivel nacional son válidos los cuestionamientos que se hacen a la alianza en ciernes. En Yucatán, no. Estamos ante un posible candidato multifacético, una rara avis que combina lo mejor de dos mundos. Un candidato ciudadano-político para Yucatán.