Numerosos grupos priistas han externado su malestar al darse conocer las designaciones de precandidatos de su partido. Hay focos rojos en el Oriente y Centro del Estado, donde consideran se benefició a sólo unos cuántos.

Ivonne Ortega, luego de imponer a Sahuí como precandidato a la gubernatura, continúa cosechado. Ella ratificó su hegemonía de Dzemul —un primo—, en Tekantó —la hermana de Angélica Araujo—, en Dzidzantún —el hermano de Cornelio, esposo de su hermana Guadalupe. En media docena de municipios, Ivonne Ortega logró imponer candidatos, como Sosa en Bokobá o Alejandro Menéndez, en Hunucmá. Se aseguró, también, el control de la próxima legislatura —con su exsecretario Francisco Torres y con su primo Felipe Cervera—, la segunda fórmula para el senado, con Lucelly Alpízar.

Las negociaciones para que Liborio Vidal apoyara a Mauricio Sahuí salieron caras, consideran, pues no se contemplaron espacios para aquellos priistas que han trabajado con constancia y disciplina. «Se sirvieron con la cuchara grande», señala uno no de los inconformes. «No nos dejaron ni migajas».

Al «amigo Libo», publica un analista político, le escrituraron las principales candidaturas para las alcaldías del oriente yucateco. Esto ocasionó que quedaran en un segundo plano las ahora diputadas Rosario Díaz Góngora —para imponer, en Tizimín, a Mario González, «el socio de Libo que ya perdió una vez y que Tizimín repudia»— y a Malena López García —que, junto con Maité Moisés, aspiraba a gobernar Valladolid.

Además, Liborio se llevó las candidaturas de Izamal —para el hermano de su operador político, William Sosa–, Motul —otro pariente y socio— y media docena de candidaturas en municipios que regenteaban sus operadores Sosa y Coronado. Sosa es recordado por amenazar con un arma de fuego a un reportero del Diario de Yucatán y de diversos señalamientos de desvíos de recursos desde la delegación de la Sedatu.

Esta partida de pastel sólo contempló a algunos de los cercanos a Liborio, dejando a la mayoría fuera de la jugada. Son precisamente éstos quienes sin reparos manifiestan su malestar y descontento. «Nos partimos la m… por el amigo, y ahora nos hace a un lado; eso no se vale».